EL BAILE DE LOS PAÑUELOS; bailes tradicionales del Valle de Sositana

TREBALL DE SEGUIMENT – REVIVAL

Musiques Tradicionals del Mon I

Álvaro Ocón Ocón

esmuc, 2019-2020

NOMBRE: BAILE DE LOS PAÑUELOS O DE CAMBIO DE MAYORDOMOS + bailes populares del valle

LUGAR: CASTEJÓN DE SOS, RIBAGORZA, HUESCA

PERIODO: FIESTAS PATRONALES; SAN SEBASTIÁN Y EL PILAR.

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Para este trabajo, me he decantado por investigar y redactar sobre el baile más identitario de mi pueblo; Castejón de Sos. Resulta bastante interesante la historia de la música tradicional y de sus bailes populares debido a la localización del Valle, más aún si consideramos la repercusión que tuvo en éste el periodo franquista, que obligó a muchas familias del municipio y alrededores a exiliarse caminando hacia Francia.

Comenzaremos entonces poniéndonos un poco en contexto geográfico. 

Castejón de Sos es una población de 581 habitantes (2018) que se encuentra en en la “olla” del antiguo Valle de Sositana, rebautizado como Valle de Benasque (valle glacial y fluvial).

El Valle de Benasque (Vall de Benás en patués) es un valle del Pirineo aragonés situado en la comarca de la Ribagorza, por el que transcurre el río Ésera. Benasque es el valle pirenaico con mayor número de cumbres superiores a 3.000 metros y de lagos de alta montaña, denominados “ibón” por los habitantes de la zona. 

Durante su historia, ha estado muy aislado debido a la dificultad de su acceso por carretera.

Tradicionalmente, se habla el  patués, dialecto entre el aragonés, el gascón y el catalán. Aunque su uso es superior al de otros dialectos del aragonés, es una lengua en rápida recesión.

Interesado por el folklore de la zona, he decidido reunir algunos de los bailes tradicionales que se siguen practicando en el municipio o en algunos cercanos como Benasque, y explicar la historia , el “revival” que ha desarrollado estas costumbres desde la época franquista hasta la actualidad. Algunos buenos ejemplos de ello es el Baile de cambio de mayordomos o el Ball de Benás. El resultado ha sido un doble “revival”, como ya explicaré más adelante.

Las costumbres tradicionales del Valle son parte del gran conjunto de eventos que se prohibieron durante el franquismo, ya que muchas de ellas tenían un fuerte carácter simbólico contrario al régimen dictatorial. 

Por ejemplo, en el caso del Ball de Benás, la melodía constituye el embrión del himno republicano de Riego.

Enlace de interés:

https://www.eldiario.es/aragon/cultura/historiador-documenta-pirenaico-II-Republica_0_388111931.html

Durante la dictadura, el baile y su música fueron prohibidos, (salvo en los eventos puntuales de las fiestas patronales), aunque es anterior al himno de la II República; consiste en una danza ancestral guerrera y agrícola..

De todas formas, gran parte de la población del valle de Sositana formaba la 31a División del ejército Republicano, que partió desde Huesca entre el 30 de marzo y el 5 de abril de 1938 hacia Francia por el Portillón hacia Luchon a exiliarse durante el régimen, por tanto, se entiende una gran crisis demográfica durante este periodo histórico. Se quemaron coches, viviendas, locales comerciales con el fín de no ser aprovechados por el enemigo ante el evidente avance de las tropas franquistas.

Tras la muerte de Franco en 1975, comienzan a retomarse algunos de los bailes del valle, aunque muchos de ellos siguen en periodo de recuperación; únicamente las localidades más grandes son las que han retomado una estructura y una música más organizada y más pareja a lo que se interpretaba en la antigüedad. Otros municipios más pequeños, o no tienen constancia de sus prácticas musicales por la escasez de habitantes antes de la guerra o simplemente todavía no se ha investigado suficiente. También se dan casos en los que los bailes se “comparten” entre los pueblos, es decir, que se bailan y tocan de manera similar en municipios diferentes.

Es el caso, por ejemplo, de El Baile de los Pañuelos, o cambio de Mayordomos, que se utiliza como baile popular el día del Pilar en el municipio de Castejón de Sos, o como baile para realizar el cambio de mayordomos (cambio de organizadores de la fiesta) el último día de la festividad de la patrona del Pilar y del patrón San Sebastián, a la vez que se utiliza en el pueblo vecino, Bisaurri, también como baile para el cambio de mayordomos. Este caso lo explicaremos más adelante ya que aunque la música coincide, el baile no es nada similar en ninguna de las ocasiones.

EL BAILE DE LOS PAÑUELOS: BAILE POPULAR DE CASTEJÓN DE SOS

ENLACES PARA LA ESCUCHA DEL BAILE DE LOS PAÑUELOS:

ESTRUCTURA DEL BAILE

Como hemos explicado, es curioso el hecho de que en cada evento el baile conserve la misma melodía pero no el mismo baile: en el caso del día del Pilar, en Castejón de Sos de baila en parejas, sujetando un pañuelo de tela entre los dos miembro de la misma. La técnica se resume en mantener los brazos en alto, portando el pañuelo, y realizar pequeños saltos con cada pierna,bailando hacia atrás y delante de la procesión de la virgen, tras la que se encuentra la banda local que interpreta la música. Cada vez que termina una unidad estructural de la canción, la pareja que se encuentra frente a la virgen se agacha y pasa por debajo de todos los pañuelos de las demás parejas hasta llegar al final de la cola de bailarines.

El baile dura alrededor de 20 o 30 minutos, lo que se tarda en dar una vuelta bailando desde la iglesia hasta el final de la parte antigua, volviendo de nuevo a la iglesia.

Sin embargo, el día del cambio de mayordomos, el “ritual” cambia por completo.

Cada año, la comisión de fiestas del Pilar está formada por 6 mayordomos; 3 chicos y tres chicas. El último día de las fiestas, el pueblo se reúne haciendo un gran círculo donde los 6 integrantes (por orden de mayordomía) bailarán dando vueltas a éste sosteniendo una col crecida,  mientras suena la música. Cuando el mayordomo encuentra a su sucesor en el cargo entre el público, le entrega la col y bailan cogidos del hombro hasta que se completan todas las parejas de mayordomos. Cuando todas la parejas están listas, se comienza a incrementar la velocidad de la canción, en señal del fin de fiesta, hasta que todos acaban corriendo para seguir el ritmo que marca la banda.

En cambio en la fiesta de Bisaurri, el resto del pueblo se agrupa alzando en hombros al mayordomo mientras le azotan con ramas de boj.

Según los habitantes más longevos del pueblo, la explicación de tanta disparidad de modalidades de baile es evidente:

Durante el franquismo, muchas familias del pueblo se exiliaron en Francia (como ya hemos explicado), y algunas decidieron apostar por comenzar una nueva vida allí, sin intención de volver a sus antiguas casas. Tras la guerra y algunas generaciones más tarde, los descendientes de éstas eran franceses y decidieron volver a recuperar las casas de sus progenitores como segunda vivienda.

Todos estos hechos añadiendo la prohibición de practicar bailes populares durante la dictadura hacen que tras el fín de ésta, no se recordarán las costumbres tradicionales al no vivir ya los habitantes de la generación anterior a la Guerra Civil. Por tanto, cada baile se ha ido adaptando a cada necesidad. En el caso de Castejón de Sos, la forma más antigua si que tenemos constancia que corresponde a la que se realiza el día del Pilar, al encontrar algunas fotografías que muestran la semejanza del baile en la actualidad.

Cabe destacar que el baile de Castejón es el único baile de parejas mixto con pañuelo que se conserva.

EL BAILE DE LOS PAÑUELOS; fiestas patronales del Pilar.

EL “OTRO REVIVAL”

Como curiosidad, existe otro tipo de “revival” en esta zona del norte de Aragón; nada menos que un revival jazzístico. 

Alrededor de un siglo más tarde, se han descubierto un conjunto de instrumentos y fotografías de una agrupación llamada “Jazz la Pirenaica, Castejón de Sos” que amenizaba los festejos de los municipios del valle de Benasque.

En el pueblo de Castejón de Sos (900 metros sobre el nivel del mar), durante los años 30 Se creó una banda con el nombre de “Selección Jazz La Pirenaica (Castejón de Sos)” que reunía a algunos de los habitantes varones del pueblo que tenían en sus casas algún instrumento de algún familiar.  

IMAGEN 2: detalle del predecesor del charles.

Los demás instrumentos se compraban en Francia, aunque el dinero para ellos era muy escaso. 

La calle Benasque (actualmente calle Luchón, en la parte baja del pueblo) llegaron a ensayar hasta tres grupos musicales; una banda, una orquesta y una charanga. Tal y como cuenta Alfonso Feixa, vecino de Castejón de Sos que apenas tenía unos diez  años entonces: “Los instrumentos se repartían dependiendo de cómo era cada uno, es decir, del físico básicamente. No importaban los conocimientos musicales porque prácticamente no existían. Entonces, por este método, el más grande cogía el contrabajo, el más rechoncho  la tuba, los flacos los violines y los bajos y delgados los clarinetes y las trompetas. Eduardo Fillat (de Pont de Suert, aunque habitante también de Castejón de Sos) era el director de la banda y compraba y distribuía los instrumentos a todos los integrantes”. Algunos de estos son especialmente curiosos e inexistentes en nuestros días, por ejemplo el pequeño charles que podemos ver en la imagen 2, predecesor del charles actual. Según Carlos “sir Charles” González, batería de Jazz  madrileño referente de este género musical a nivel nacional, es “la primera vez que veo uno de estos instrumentos.” El charles supone un elemento esencial para la música swing y, en consecuencia, para el Jazz. Aunque el género que interpretaban no era precisamente el que se anunciaba en su nombre (Jazz la Pirenaica), que respondía más a la moda que llegaba desde América, tocaban bailes populares, pasodobles, canciones  de “charanga”, Charleston, jotas y seguidillas en las fiestas de los pueblos o en reuniones del municipio. El local de ensayo era un bajo de una de las casas del pueblo, donde se reunían prácticamente todos los días. Para los desplazamientos de pueblo en pueblo, se utilizaban animales y carros, donde llevaban los instrumentos. Ya que todos ellos vivían en Castejón de Sos y tenían que interpretar en otros municipios. Alfonso Feixa recuerda que “había más músicos en el pueblo, aunque no todos salen en la fotografía. Concretamente unos doce músicos formaban la banda, de diferentes casas: Casa Caseta (trompeta), Casa Pierris (Batería), Casa Mariquita (Trombón), Casa Borbón (violines), Casa Adolfo (saxo alto y contrabajo)”. Las partituras también era un problema, ya que no existían en estos pueblos. El castejonense relata que “las partituras llegaban de Barcelona, cuando alguno de los músicos podía ir a la ciudad” En los últimos años, trabajos realizados por algunos de los miembros de la organización del Festival de Jazz de San Sebastián en Castejón de Sos, con la ayuda de muchos vecinos y familiares de los músicos, se han encontrado y recopilado algunas imágenes, fotografías, instrumentos y declaraciones muy interesantes de la banda. 

La importancia social de la música era evidente, ya que suponía un respiro y una única diversión para los deprimidos habitantes que veían con pesimismo la victoria de Franco. Los domingos al salir de misa, los matasaps (gentilicio en patués que se les da a los habitantes de Castejón de Sos) se reunían para bailar la música que tocaba la banda del pueblo. Este día era muy esperado debido a la diversión que suponía el juntarse solteros y casados para pasar la tarde y escuchar música. Seguidamente, los hombres organizaban partidas de guiñote en las que decidían cómo se iba a organizar el baile del próximo domingo, considerando incluso la opción de contratar a más músicos, como es el caso de Sarasa, vendedor ambulante que tocaba el acordeón y que fue contratado para algunos de los festejos. 

Para la fiesta de carnaval, se realizaba la última fiesta antes de la cuaresma, con música y baile incluido; a partir del miércoles de ceniza comenzaba el ayuno y la vigilia, por lo que no se podía bailar ni celebrar. 

Al desaparecer las bandas, muchos de los vecinos vieron ahogados sus bailes y los festejos.  Eran muy preciados los bailes populares como “El Baile de los Pañuelos” (Castejón de Sos), “Ball de Bisaurri” (Bisaurri), “Ball dels omes” y “Ball dels dones” (Benasque), “Ball dels sombrers (Sahún), “Ball de Grist” (Eriste), “El Tatero” (Laspaules) y el “Ball Plla” (baile popular de todos los pueblos del sur del valle). La mayoría de los bailes eran únicamente bailados por los hombres y, en el caso de Castejón de Sos, se utilizaban pañuelos que se cogían en parejas. Se bailaba de cara a la virgen del Pilar o de San Sebastián, dependiendo de la festividad celebrada. Debido a la situación económica del país, los músicos apenas cobraban la cena y la estancia en los lugares a donde iban a tocar.

Hay que considerar la existencia de otras bandas importantes en el valle, como es la Orquesta de Laspaules, que actuaba en la zona más próxima a Cataluña, en la parte Este del valle.

IMAGEN 3: Orquesta de Laspaules.

Con el estallido de la guerra, la mayor parte de los músicos huyeron a Francia como muchos otros habitantes del Norte de España, donde los más privilegiados podían después viajar a América. Los otros quedaban relegados en el país vecino en campos de concentración, con una calidad de vida pésima y sin opción de volver a su país natal debido al triunfo posterior de los golpistas. Además, el gobierno francés, que tildaba a los españoles de “extranjeros indeseables” devolvía en muchas ocasiones a muchos de ellos a Franco y a otros los enviaban a los campos de concentración nazis. 

Jesús de Barañac (1915, Chía, provincia de Huesca) recuerda, a pesar de su edad (100 años), los duros años de la guerra y los que le siguieron. Algunos de los vecinos de la banda se trasladaron a Francia y muchos no volvieron a pisar el pueblo. 

IMAGEN 3: Integrantes de Selección Jazz la Pirenaica.

Evidentemente, debido a la dificultad política y económica que suponía huir a Francia en automóvil, los habitantes del valle pasaban al país gascón a pie por diferentes puertos de montaña. Un puerto es un paso fronterizo formado por una erosión pronunciada (collado) formada natural o artificialmente (en el caso del portillón de Benas, puerto de montaña por el que cruzaban los habitantes del valle de Benasque, el paso se consiguió a base de dinamita en el siglo XVII, con la invasión francesa por parte de Napoleón). Estos pasos fueron utilizados desde tiempos prehistóricos, como bien señalan los círculos de piedra del Hospital de Benasque, por peregrinos, montañeros e incluso judíos que huían a España en la época nazi. En este caso, merece la pena señalar que algunos de los descendientes de estas generaciones  ayudarían a estos judíos a llegar a Barbastro desde la montaña para poder huir posteriormente a Portugal. 

Para desarrollar la situación geográfica, Mario Bielsa Torres nos comenta los diferentes pasos que utilizaban aquellas familias y las adversas condiciones climatológicas a las que se tenían que enfrentar en algunas ocasiones; “durante todo el año, había neveros, por lo que era muy peligroso andar por aquellos lugares, especialmente en invierno debido a la nieve y el hielo. Hay que considerar que los puertos se hallan a aproximadamente 2.500 metros de altura y, por ello muchos morían en el trayecto por el frío o por el peligro que suponía el deslizamiento del hielo. Se tenía mucho respeto al ibón del Boom ya que era muy fácil caer en él si las condiciones meteorológicas no eran favorables, no se precisaba del calzado adecuado o simplemente por la dificultad del terreno. Se tardaban aproximadamente dos días en llegar a Burdeos, lugar donde solían viajar los españoles para plantar, como ya hemos explicado, las viñas (los hispanos eran los mejores especialistas en este trabajo). Volvían a sus casas en marzo, ya que era muy necesaria su ayuda en las propias tareas domésticas al igual que las ganancias económicas con las que volvían de Francia. Muchas veces no se podían transportar objetos o materiales debido a estas condiciones y el duro relieve. Es por eso que era muy difícil pasar de un país al otro los instrumentos de los músicos.”  El puerto más utilizado por los habitantes de Castejón de Sos era el portillón de Benas debido a su cercanía con el municipio.

José Pueyo, de 92 años, vecino de Eriste, es el último de una excepcional generación de guías de montaña y uno de los últimos contrabandistas vivos del valle de Benasque, en la provincia de Huesca. Apoyado en su bastón de avellano, recuerda sus más de 70 ascensiones al pico Posets, además de otras cumbres, y, sobre todo, sus constantes idas y venidas entre el pueblo de Benasque y el francés de Luchón, cruzando la montaña a pie por el puerto del Portillón, llevando de un lado a otro viajeros, montañeros y, durante la Guerra Civil, refugiados y también contrabando, desde bicicletas hasta relojes de pared.

Después de varias generaciones, el valle ha vuelto a respirar un ambiente musical con la fundación de la Escuela de Música de la Ball donde, además, muchos de los familiares (hijos y nietos) de los ya fallecidos artífices de la banda han podido volver a tocar un instrumento. Siguiendo la tradición de la festividad de San Sebastián (patrón de Castejón de Sos), se creó hace exactamente diez años el Festival de Jazz de San Sebastián en Castejón de Sos, con el objetivo de alargar o retomar la cultura musical que se ha ido forjando a lo largo de la historia en estos parajes. Además, han surgido numerosos proyectos de música tradicional que actúan por todos los pueblos del valle e incluso Francia.

SECCIÓN JAZZ LA PIRENAICA

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