El “Grup dels joves” i la seva mediterraneïtat

Leire Corpas

Introducción

La idea de Mediterráneo es portadora de una serie de connotaciones con las que grupos de personas se sienten identificados, de una o de otra forma estos colectivos, se van apropiando de distintas maneras de esta palabra. La palabra es la de un mar en el que se bañan culturas muy distintas, de distintos continentes incluso; no se puede olvidar que dentro de estas distintas culturas también hay distintas clases y con ellas ideologías y políticas que también implican diferencias culturales dentro de un mismo territorio.

Los sonidos que se nos vienen al oído cuando escuchamos la palabra mediterráneo suelen estar ligados a prácticas minoritarias propias de culturas concretas más bien pequeñas, sonidos que no suelen estar ligados a la gran ciudad ni están cerca de nuestra estética musical actual globalizante.

Creación del “Grupo de los Jóvenes” (o grupo de los cinco)

En 1934 tuvo lugar en Valencia la creación del Grupo de los Jóvenes, vinculado a la orquesta Valenciana de Cámara e impulsado por la Asociación Valencianista republicana. Reclaman la mediterraneidad en lo que hacen. Su identidad, musical y estética, la conforman ciertos rasgos que según ellos son mediterráneos. Ellos eran Vicente Garcés Queralt (1906-1984), Emilio Valdés (1912-1998), Luis Sánchez (1907-1957), Vicente Asencio (1908-1979) y Ricardo Olmos (1905-1986).

Las propias palabras de Vicente Asencio, aunque años posteriores cuando el grupo ya no existía, ni iba a existir más, fue de las primeras informaciones que inspiraron este trabajo. En entrevistas concedidas al Diario Levante en 1962 y 1967, respectivamente manifestaba:

«Soy un músico actual, aunque no todas las corrientes actuales me interesan. Soy un músico tonalista; creo que el movimiento actual atonalista, introducido hace poco en España y viejo en Europa, es interesante como movimiento de intento renovador, ahora bien, no creo que a nosotros, los mediterráneos, con nuestro temperamento, nos vaya bien su estética, porque el dodecafonismo es un movimiento esencialmente cerebralista y nosotros somos sustancialmente intuitivos»

Hay que decir que todos ellos eran licenciados universitarios, y tenían un nivel intelectual alto, cosa que no acostumbraba a pasar, la mayoría de músicos destacaban por tener un gran destreza instrumental, pero un bajo nivel intelectual. Remarco esto porque ellos eran conscientes de que para hacer posible un cambio que englobase una gran parte de la sociedad valenciana (querían que el pueblo se sintiese representado por su música) se necesitaba una nueva estética que reforzase la ideología.

En 2010 el musicólogo José Pascual Hernández Farinós saca a la luz el manifiesto del grupo de los jóvenes (1934)

 

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La mirada al Mediterráneo como un nuevo elemento de unión y cohesión en la creación de un arte propio, llevaría a cambios y transformaciones también a nivel musical.

Éste tema es un debate que he tenido en clases y fuera de ellas. Más de una vez nos hemos encontrado hablando sobre el papel de la música en la sociedad, la música como elemento que describe una realidad sin necesariamente participar en ella, pura expresión de la actualidad. O la música, que manteniendo esa descripción y expresión de la realidad, crea que un impacto inevitable en ella que la va transformando.

Contexto

Valencia fue capital de la república de 1936 a 1937. El traslado de la capitalidad se debió a la presión que sobre Madrid ejercían las tropas rebeldes, y supuso para la ciudad un estímulo en muchos ámbitos, el cultural entre otros. En Valencia tuvo su sede el Congreso Internacional de escritores en defensa de la Cultura, se daban cita intelectuales y políticos, el Ayuntamiento acogió a las Cortes españolas, las Torres de Serranos cobijaron importantísimas obras del Museo del Prado, recalaban aquí Brigadas internacionales, corresponsales de prensa, funcionarios de los ministerios, embajadores, etc.

Igualmente, esto introduce un prejuicio colateral, aquella capitalidad traía otros “inconvenientes”, como la castellanización o el centralismo, pero también daba mucho empuje cultural, ya que los principales artistas del Estado estuvieron en Valencia hasta el año 1996.

Musicalmente

 

 

A pesar de los vientos revolucionarios, la música de este grupo no supuso un corte radical con los compositores de la generación anterior. Tampoco una ligazón estrecha con el camino hacia la atonalidad que se había iniciado en el centro de Europa. Sí encontramos en estos jóvenes, en mayor o menor grado, acentos de la música impresionista, aunque muy matizados por una saludable tendencia a la claridad que parece derivar del Grupo de los Seis (Auric, Durey, Honegger, Milhaud, Poulenc, Tailleferre y Satie). La ampliación de estudios en París, la influencia en algunos de un compositor -hoy olvidado pero interesante- como Charles Koechlin, el perceptible magisterio que ejerció sobre varios de ellos Manuel Palau, con su indiscutible solidez compositiva, y la palpable utilización del folklore -real o imaginario- como fuente de inspiración, son otros tantos rasgos estilísticos de estos compositores.

 

 

Nacionalismo y consecuencias de la guerra en la música valenciana. ¿Intento fallido?

Con el manifiesto publicadoavanzaron un poco más que lo que había hecho anteriormente Salvador Giner, quien había impulsado la melodía popular, eso que conceptualmente se llama regionalismo

Ellos querían hacer una música que partiera de alguna cosa ya hecha, las mismas melodías populares, y a partir de ahí hacer otras nuevasEsta metodología ya la había avanzado Palau en los años 20 y ellos lo continuaron.

 Ademáshay una nueva catalogación porque se pasa del regionalismo de Giner al nacionalismo. Eduard Lopez-Chavarri también lo había planteado ligeramente «la diferencia, entre ellos y los anteriores, es que querían influir en la vida social de Valencia, es decir, que el pueblo valenciano sintiera como propia la música que ellos componían. 
 
El nacionalismo de este grupo impregna sinceramente buena parte de sus composiciones, pero no incorpora la radicalidad o la aspereza que Bartók o el primer Stravinski extrajeron del folklore e incorporaron a la música culta. Aunque hay diferencias considerables entre ellos, el término tradicional -en el ámbito musical- podría aplicarse a la mayoría de su producción, si bien Vicent Garcés tuvo que sufrir el ostracismo durante el régimen franquista por haber dirigido el Conservatorio de Música de Valencia desde 1938 hasta el final de la Guerra Civil.  

No fue, por otra parte, el franquismo posterior un campo propicio para las estéticas de vanguardia. Valencia tendrá que esperar a Francisco Llácer Pla (1918-2002) y Amando Blanquer (1935-2005), entre otros, para que su música empiece a conectar con otro tipo de postulados. Festivales como Ensems (desde 1979) o, más tarde, el de Música Contemporánea de Alicante (desde 1985) han contribuido, indudablemente a ello.  

 

Recientes conmemoraciones

Al margen de las diferentes adscripciones estéticas, parece necesario recuperar el recuerdo de los compositores valencianos de los años 30, 40 y 50, porque hay muchos huecos a rellenar, y sólo entonces se tendrá una idea ajustada de un devenir musical que, por otra parte, no difiere tanto del resto del estado.

En octubre de 2016 la Universidad de Valencia programó una serie de actividades en torno al período en que Valencia fue capital de la República (de noviembre de 1936 a octubre de 1937). Se iniciaron con una mesa redonda sobre la música del llamado grup dels joves”. Ese mismo día se inauguró en la Nau la exposición Tot està per fer. Valencia, capital de la República”. También se representaron tres obras de teatro relacionadas con el tema: 1936-2015: la guerra civil europea (con textos de Antoni Tordera, Anna Marí, Maribel Bayona, Martina Navakova y Danai Delipetrou), La Carta (1931-1941), de Emili Chaqués, y Prohibida la reproducción, de José Ricardo Morales. 

En 2017 la Orquesta de la Universidad de Valencia dirigida por Hilari García graba un CD, “La música del grup dels joves”, con esta portada:

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Previa al concierto, José Pascual Hernández:

“El jueves se recuperará un eslabón para entender la música del siglo XX en el París valenciano, se rellenará sonoramente un vacío historiográfico. Confíamos que estas actividades sirvan para que la gente lo conozca y que las obras pasen a formar parte de las programaciones” 

 

Repercusión en la actualidad

Hilari García, director de la orquesta de la universidad de Valencia:

“La música que hacían en plena ebullición republicana era una música moderna, teniendo en cuenta que estamos situados en los años 30, y hay que considerar que está hecha por compositores valencianos con vocación europeizadora y universal. Dentro del grupo, hay una voluntad renovadora, a través del manifiesto, de hacer música valenciana nueva, pero ligada a un pueblo donde se pueden identificar melodías populares, como paso previo para, después, hacer una reelaboración, que es el siguiente paso. Un trabajo que se define como «bebida de la música, para hacer música después»”

«Sin duda fue un intento de reivindicarnos genuinos, dentro de aquella época de eclosión, y no sólo a nivel musical, desde el ámbito social solo hace falta ir por la ciudad para ver los cambios arquitéctonicos de aquel momento. Culturalmente es un cambio por completo, reforzado por las ansias de democratización y participación».

«Son los nuestros, los olvidados por el alud sinfónico de los discos de la Deutsche Grammophon y los manuales centralistas, que no tienen nada que ver con Gerhard y Mompou, y que puede ser están ligadas a la línea de los compositores de Madrid»

En este último párrafo podemos observar el acercamiento estético de este grupo de compositores valencianos que desde una perspectiva más actual también se les puede poner en el mismo saco que compositores catalanes de la época, a Gerhard y Mompou, podemos añadir a Joaquim Homs, más tarde Brotons , otros muchos más actuales, y no olvidemos a Toldrá y el novecentismo. 

José Pascual Hernández, musicólogo:

«Ahora estamos intentando abrir camino después dependerá también del público y de la voluntad que se mantenga; y que no pase como con Palau, del que tenemos el ejemplo del estreno de Maror. Estrenada 60 años después bajo la concepción de la exconsejera de cultura María Jose Catala, con el apelativo de «lo nuestro». Con este concierto se está haciendo un paso indispensable para que quede claro, que esa gente existió y tenía valor. Después el programador ya decidirá y las circunstancias ya dirán si esta música ha de programarse en la actualidad»

 

Reflexiones

Después de toda esta información que he encontrado. Me gustaría dejar claros los puntos clave que me han hecho llevar a cabo este trabajo.

Dándole vueltas en cuestiones de hibridación, me voy a atrever a proponer una muy cercana a todos nosotros de la que no hemos hablado en clase (ni falta que hace), y es la de la música mediterránea con la música clásica. En nuestro entorno más cercano, encontramos músicos como Toldrá, Gerhard, Homs, Mompou, Llobet, Brotons que son dentro del mundo de la música clásica culta representativos de la mediterraneidad, cada uno a su manera, y todo esto a mi entender.

Por otra parte quería comentar que aunque presenten nuestros protagonistas de hoy un un movimiento universalista, defendiendo consciente y deliberadamente el valencianismo, creo que fue un movimiento elitista, ¿como la música que querían que representase a todos?

Creo que además de la realidad política, que inevitablemente fue determinante factor en el fracaso de esta iniciativa; este tipo de proyectos inclusivos hasta la utopía (que no pare de haberlos), no se pueden llevar a cabo tal como lo exponen en el manifiesto si las élites culturales siguen abogando por la élite, queriendo en cierta manera imponer su intelectualidad, no contando con la cultura y la “intelectualidad” rural.  

Y finalmente, quería comentar que la sonoridad de esta música quizá no la asociamos en un primer momento con la música mediterránea, ya que me imagino que en lo primero que piensas cuando escuchas música del mediterráneo es en instrumentos de recónditos lugares como toda la familia de chirimías, tambores tamborines tamboretes y tamborones, e instrumentos de la parte más oriental del mediterráneo. Si escuchamos una orquesta pensamos en otras cosas. Pero si escuchamos los colores, las melodías, los ritmos, quizá no hace falta que nos vamos tan lejos.

 

Bibliografía

http://mural.uv.es/crisanri/pagina_nueva_15.htm (asencio)

La composición orquestal valenciana, a través de la aportación del grupo de los jóvenes (1925- 1960). José Pascual Hernández Farinós, José Martín Martínez; Vicente Galbis López; Universitat de Valencia. Departament d’Historia de l’Art.

https://www.diarilaveu.com/noticia/22695/%20els-musics-valencians-de-la-ii-republica

https://valenciaplaza.com/jovenes-compositores-en-la-valencia-republicana

 CD La Música del Grup Dels Joves. Orquesta Filarmónica de la Universidad de Valencia

 

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