La hibridación en Rosalía

Violeta Díez

Rosalia Vila Tobella (San Esteban de Sasroviras, Barcelona, 25 de septiembre de 1993), más conocida como Rosalía, es una cantante española. En el año 2018, se convirtió en la española con más premios Grammy Latinos por un único trabajo. Su canción «Malamente» (del álbum El Mal Querer), con raíces flamencas y fusión urbana, obtuvo dos galardones de cinco nominaciones.

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Según García Canclini (2004), la hibridación, como “proceso sociocultural en los que estructuras o prácticas discretas, que existían de forma separada, se combinan para generar nuevas estructuras, objetos y prácticas”, se da cuando algunos conceptos irrumpen con fuerza, desplazan a otros, exigen crear nuevas nociones o reformulan las existentes. En el caso del que se ha denominado “fenómeno Rosalía” habría que considerar, de primeras y como mínimo, que se cumple el requerimiento del concepto que irrumpe con fuerza. En cuanto al resto, se analizará su música en contexto para poder decir concluir algo al respecto.

1. Análisis musical

Primeramente, se hará un pequeño análisis de “El Mal Querer”, y las canciones “Pienso en tu mirá”, “Que no salga la luna” y “Nana”, del mismo álbum:

“El Mal Querer”

Como álbum, ya es una novedad, puesto que se trata de una obra conceptual, inspirada en una novela anónima del siglo XIV llamada “Flamenca”. Cada canción del disco tiene dos títulos: el título del libro y el título de la canción. Además, cada canción cuenta con una imagen que la representa de alguna manera. Se trata de un álbum en el que lo audiovisual tiene un papel muy importante. Musicalmente, pueden encontrarse características del flamenco, del pop y en general de las músicas urbanas (añadiría el trap a esta lista, pero la propia artista niega la influencia de este estilo).

“Pienso en tu mirá”

https://www.youtube.com/watch?v=p_4coiRG_BI

“Pienso en tu mirá” es una canción que habla de los celos. Musicalmente, engloba aspectos del flamenco (pero no es flamenco) porque es una burlería por soleá en la que la letra está escrita en una métrica de cuarteta octosílaba. Además, Rosalía canta con acento andaluz impostado en una melodía inspirada en la copla. También tiene influencias de música moderna (aunque esto es un término muy amplio), como podemos escuchar en las armonías de la canción, como por ejemplo los acordes add2 #11. Además, el estribillo es un compás de amalgama en 10/8, algo tan atípico en el flamenco como en el pop o en el trap. La instrumentación también es muy diversa: voces sampleadas, voces blancas, cajón flamenco, teclados… Todo ello se hibrida en una canción que quizás esté esperando que alguien etiquete en un nuevo género o estilo.

En la estética del videoclip igualmente podría considerarse la hibridación del imaginario guitanoandaluz y el costumbrismo “kinki” o barriobajero: por una parte, los oros, los toros, las vírgenes, etc; y por otro, los camiones, polígonos, las armas… 

“Que no salga la luna”

https://www.youtube.com/watch?v=cENIOFk160c

Es una bulería, o está inspirado en una bulería, como muchas canciones del disco, en el que la armonía está basada en el modo frigio, son los grados I y II- todo el tiempo en loop. La frase de la guitarra podría ser una melodía tradicional flamenca, pero el sonido está tratado a la manera de la música electrónica, está filtrado, hay frecuencias que se han quitado, uso de autotune…

“Nana”

https://www.youtube.com/watch?v=ZQ2e2tBQ9js

nana.jpg

La “Nana”, del disco “El Mal Querer”, es una canción hecha sólo con voces. Según Rosalía, está inspirado en el canto gregoriano y la música de Tomás Luis de Vitoria. La armonía está hecha con voces sampleadas (todas de la propia voz de Rosalía) y bastante producidas, y por encima suena la melodía principal con su voz bastante limpia. Es una buena muestra de la idea vocentrista del disco, en el que la voz se utiliza para hacer cojines armónicos, contrapuntos, melodías principales y ritmos, con la ayuda de la música electrónica y el sampleado.

2. Hibridación

Según García Canclini, la hibridación es el “proceso sociocultural en los que estructuras o prácticas discretas, que existían de forma separada, se combinan para generar nuevas estructuras, objetos y prácticas. (…) A menudo la hibridación surge de la creatividad individual y colectiva. Se busca reconvertir un patrimonio para reinsertarlo en nuevas condiciones de producción y mercado. (…) Puede liberar a las prácticas musicales, literarias y mediáticas de la misión “folclórica” de representar una sola identidad. La estética se desentiende de los intentos de los siglos XIX y XX de convertirla en pedagogía patriótica.”

Pero, “¿cómo designar las fusiones entre culturas barriales y mediáticas, entre estilos de consumo de generaciones diferentes, entre músicas locales y transnacionales, que ocurren en las fronteras y en las grandes ciudades (no sólo allí)? La palabra hibridación aparece más dúctil para nombrar esas mezclas en las que no sólo se combinan elementos étnicos o religiosos, sino que se intersectan con productos de las tecnologías avanzadas y procesos sociales modernos o posmodernos.”

En cuanto a la identidad de un estilo, “el énfasis en la hibridación no sólo clausura la pretensión de establecer identidades “puras” o “auténticas”. Además, pone en evidencia el riesgo de delimitar identidades locales autocontenidas, o que intenten afirmarse como radicalmente opuestas a la sociedad nacional o la globalización. Es imposible hablar de identidad excluyendo los procesos de hibridación históricos.” En este sentido, se puede relacionar la hibridación con otro aspecto importante a la hora de tratar el trabajo de Rosalía y que está inequívocamente relacionado y en contraposición con ella:

La apropiación Cultural.

El último álbum de Rosalía ha generado mucha polémica en torno al debate de si son o no son su música y su imagen (sobre todo sus videoclips) una apropiación cultural del flamenco y la cultura gitanoandaluza. 

La apropiación cultural se define como el “proceso que se da cuando una cultura mayoritaria toma prácticas de una cultura minoritaria, muchas veces por las cuales esta última ha sido oprimida”. La reapropiación cultural se da cuando hay una cultura hegemónica ( en este caso la española-paya) y una cultura subalterna ( en este caso la andaluza-gitana). Según esta explicación, podríamos y seguramente diríamos que sí es el caso; pero nos queda la duda de si la cultura gitanoandaluza es realmente una cultura minoritaria, dado el alcance e influencia mundial que ha llegado a tener el flamenco.

En relación a este tema, cabe destacar un artículo de la revista de etnomusicología ETNO que habla de la la inclusión del Flamenco dentro de la lista del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad  el 16 de noviembre de 2010 (después de haber sido rechazado en 2005 y junto con la dieta mediterránea y la cetrería) y de lo que ha supuesto esta necesidad: “Entre las opiniones recogidas en esos días, las que hizo el maestro Enrique Morente al periódico Ideal, recogen el sentir general del mundo del flamenco: «Ahora los flamencos somos seres humanos porque antes se nos trataba como a bichos raros, bufones y cuentachistes, y ahora hasta somos útiles a la humanidad (…) en la actualidad el género es apreciado en todo el mundo, lo que se ha conseguido gracias al esfuerzo de los profesionales de este arte» (Ideal 17.11.2010).

Desde sus comienzos, el flamenco nace asociado a fiestas y juergas de majos, contrabandistas, toreros,… en las tabernas y ventas, convirtiéndose el majo y el gitano en las figuras representativas de esta bohemia que se servía de un “señorico” ignorante e inútil, snob y vicioso. (…) Esa imagen de personas libres, al margen de la ley y de las convenciones sociales, que incluye a mujeres fuertes e independientes como la Carmen de Merimée, atrajo a los viajeros del XIX al sur de España y fomentó el surgimiento de artistas como Lola Montes, o Guy Stephan.

Lo que resulta sorprendente es que esta imagen haya perdurado hasta nuestros días. No hay más que leer los comentarios en los periódicos digitales a la noticia de la declaración del Flamenco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad para darnos cuenta de lo que representa el Flamenco para la sociedad hoy día. Sigue siendo denostado por una parte de la población, y muchos artistas se quejan de que aún hoy día existe un fuerte movimiento antiflamenquista. En palabras de Carlos Saura “desengañémonos, el flamenco interesa más fuera que dentro de España. Aquí todavía lo vemos como algo con un toque de chusmería, como de barrio bajo (El País, 10.11.2010).” Sería interesante investigar si el flamenco se valora más como parte de la propia cultura o como reclamo turístico, si el público del flamenco es más nacional o internacional.

“(…) El mundo del flamenco todavía está a la expectativa. Los proyectos son muchos, también las promesas, pero sin duda una de las más esperadas es la dignificación de este arte y sus artistas. La UNESCO en su declaratoria ya lo ha reconocido; ahora es el turno de las Instituciones.”

Volviendo al tema de la apropiación, la activista gitana Noelia Cortés compartió varias afirmaciones en Twitter criticando a Rosalía: «Ella niega el factor racial y territorial del flamenco, pero insiste en fingir un acento andaluz y en meter símbolos que se relacionan con la cultura gitana, incluso palabras del caló. Para ella es fácil, siendo blanca y adinerada, disfrazarse con la estética gitana mientras niega sus privilegios sociales: sabe que el antigitanismo es un problema ajeno a los suyos. Hay demasiado reconocimiento pendiente como para nombrar reina de la música que da voz a gitanos, andaluces y pobres a una persona que no es una sola de esas tres cosas ni las tiene en cuenta. Rosalía niega su identidad a la gente que le inspira».

Por otra parte, según Edu Galán, creador de la revista satírica Mongolia, «al final no hablamos de apropiación cultural, sino de una cultura identitaria según la cual determinados grupos de presión, hablando en nombre de ciertas minorías, creen que la forma de hacer oír sus reivindicaciones es conquistando la ficción. Supongo que porque la realidad ya la dan por perdida».

Las ideas sobre la hibridación y la apropiación cultural se separan por una frontera muy difusa. De alguna manera son la misma cosa, pero se contraponen en muchos sentidos, por no decir en casi todos. Coinciden en la afirmación, el hecho es el mismo, pero la juzgan de manera diferente. En la primera prima el resultado final y en la segunda la identidad primaria. A mi, personalmente, me huele a falta de empatía por todas partes, las dos partes son absolutamente comprensibles. Desde luego, es altamente probable que si la población gitanoandaluza no se sintiera menospreciada y discriminada en otros tantos aspectos de la sociedad, no reivindicarían el flamenco como algo suyo con tanta exclusividad.

¿Flamenco o no?

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Suponemos que cuando en un producto se produce una fusión, una hibridación, o una aleación en la que se aunan (en este caso) dos estilos, queda la duda de si el resultado final es una suma de los dos, una mezcla, o un nuevo producto. Hemos rescatado algunos titulares de diferentes medios de comunicación: «Rosalía,  la  joven  cantaora  catalana  que  ha revolucionado  el  flamenco»  de La  Vanguardia; «Rosalía,  la  cantaora  Millenial que  revoluciona el  flamenco  (y  agota  entradas)»  de El  País o, por otro lado, «¿Por qué la cantante Rosalía no es flamenca?», del ABC. Según la artista: “Yo diría que ‘Malamente’ y ‘Pienso en tu mirá’ son canciones que beben del flamenco, pero no diría que son flamenco, sino que son composiciones. Como compositora te diría que el flamenco es como el marco de inspiración, porque los ritmos son ritmos tradicionales del flamenco. (…) Los elementos y la simbología también giran en torno a las letras del flamenco, pero no es flamenco, porque las melodías no lo son, y las estructuras y la producción tampoco. (…) Siento que ahora mismo muchos estamos haciendo algo que trasciende el lugar de origen, y hay que celebrar que tanta gente esté conectando con propuestas artísticas que beben de nuestra tradición.” A pesar de esta explicación, parece seguir existiendo la duda; aunque bien es posible que esta no exista y que se trate simplemente de un grito a la controversia y al debate que suele darse en los medios de comunicación, obligando a los lectores a posicionarse inconscientemente en un lado o en otro. Por otra parte, los críticos siempre han “criticado” y etiquetado ciertas músicas contradiciendo la explicación o descripción de estilo del artista; pero eso es otro tema.

La biografía que aparece en la página web de la artista comienza con estas frases: “Los nombres verdaderamente cruciales no vienen a sustituir ningún otro. Crean un espacio nuevo. Un lugar en el que nadie antes había pensado y nos parece luego inconcebible que no existiera.”

3. Conclusión

Basándonos en el texto de García Canclini, podemos afirmar que aquí existe un proceso de hibridación (solapado con el concepto de la apropiación cultural), que esta , que en cada hibridación se ha de tener en cuenta en qué se gana y se pierde; y que “la primera condición para distinguir las oportunidades y los límites de la hibridación es no hacer del arte un recurso para el realismo mágico de la comprensión universal. Se trata, más bien, de colocarlo en el campo inestable, conflictivo, de la traducción y la traición. Al preguntarnos qué es posible o no hibridar estamos repensando lo que nos une y nos distancia de esta desgarrada e hipercomunicada vida. Las búsquedas artísticas son claves en esta tarea si logran a la vez ser lenguaje y ser vértigo.” García Canclini (2003). Si en 2003 la vida ya estaba hipercomunicada, cuántos prefijos superlativos habría que usar para describir la de ahora.

4. Referencias

García Canclini, N. (2003) Noticias recientes sobre la hibridación.

González, Alicia (2011) Ahora los flamencos somos seres humanos, ETNO.

Valdés, Isabel (2018) ‘Malamente’: historia de España en la nueva canción y videoclip de Rosalía; El País.

Filigrana García, Pastora (2018), Marketing con lunares y volantes: de la reapropiación cultural gitano-andaluza y los privilegios; El Salto Diario.

Rausell Rubio, Jaume (2018); Apropiación cultural y kitsch en la nueva canción y videoclip de Rosalía.

García Reyes, Alberto (2018)¿Por qué la cantante Rosalía no es flamenca?, ABC.

Jaime Altozano (Youtube) (2008) ROSALÍA: Lo que nadie está diciendo sobre EL MAL QUERER.

 

 

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